Agosto es sinónimo de vacaciones para muchas personas. Cambiamos horarios, hacemos más desplazamientos, buscamos restaurantes, reservamos alojamientos, compramos entradas, consultamos mapas y compartimos fotografías.
Pero hay algo que prácticamente nunca dejamos en casa: el teléfono móvil.
Nuestro smartphone se ha convertido en cámara de fotos, cartera, navegador, agenda, medio de pago, gestor de reservas y puerta de acceso a buena parte de nuestra vida digital.
Precisamente por eso, durante las vacaciones conviene mantener algunas precauciones.
No se trata de desconfiar de todo ni de convertir el descanso en un ejercicio permanente de ciberseguridad. La mayoría de los riesgos pueden reducirse con unas pocas prácticas sencillas.
Estas son siete situaciones especialmente frecuentes durante el verano.
1. Conectarnos a cualquier wifi porque es gratuita
Aeropuertos, cafeterías, hoteles, centros comerciales y otros espacios públicos ofrecen habitualmente conexiones wifi.
Son cómodas y pueden ayudarnos a ahorrar datos, especialmente cuando viajamos.
El problema aparece cuando utilizamos una red que no conocemos para realizar operaciones que implican información sensible.
Una red wifi pública puede no ofrecer las mismas garantías que nuestra conexión doméstica o nuestros datos móviles. Además, pueden existir redes fraudulentas creadas con nombres similares a los de establecimientos reales para intentar que los usuarios se conecten a ellas.
Si necesitamos consultar información general, el riesgo puede ser limitado. Pero conviene evitar operaciones como acceder a la banca electrónica, realizar pagos, introducir contraseñas importantes o enviar documentación sensible.
Siempre que sea posible, es preferible utilizar los datos móviles para este tipo de gestiones.
2. Escanear códigos QR sin comprobar su procedencia
Los códigos QR forman ya parte del paisaje cotidiano.
Los utilizamos para consultar cartas de restaurantes, acceder a entradas, obtener información turística, pagar determinados servicios o descargar aplicaciones.
En un destino turístico como Canarias resulta completamente habitual encontrarlos en numerosos establecimientos y espacios.
Pero un código QR no deja de ser una forma de dirigirnos hacia una dirección digital que no vemos a simple vista.
Un código manipulado puede conducirnos a una página falsa diseñada para solicitar datos personales, credenciales o información bancaria.
Antes de continuar, conviene observar la dirección que aparece en el teléfono y comprobar que corresponde al servicio al que realmente queremos acceder.
También debemos desconfiar si, después de escanear un código que supuestamente solo debía mostrarnos información, se nos solicita instalar una aplicación, introducir datos bancarios o proporcionar información que no parece necesaria.
La regla es sencilla: un QR no es peligroso por ser un QR; debemos prestar atención al lugar al que nos lleva.
3. Las ofertas de vacaciones demasiado buenas
El verano concentra una gran cantidad de reservas y compras relacionadas con viajes, alojamientos, vehículos, excursiones, entradas y actividades de ocio.
Los ciberdelincuentes lo saben.
Una vivienda espectacular a
un precio sorprendentemente bajo, unas entradas agotadas que
aparecen de repente en una página desconocida o una oferta que exige
realizar el pago inmediatamente pueden ser señales de alerta.
Antes de pagar, debemos comprobar dónde estamos comprando.
Conviene revisar la dirección de la página, buscar información sobre el establecimiento o plataforma, consultar opiniones y desconfiar de quienes intenten sacar la conversación o el pago fuera de los canales oficiales.
La urgencia es una herramienta habitual en muchas estafas.
“Última oportunidad”, “solo quedan dos”, “paga ahora para conservar la reserva” o “haz una transferencia para bloquear el alojamiento” buscan que tomemos una decisión antes de comprobar la información.
Unos minutos de verificación pueden evitarnos muchos problemas
4. Compartir nuestras vacaciones en tiempo real
Nos gusta compartir buenos momentos.
Una fotografía desde una playa de Tenerife, una excursión por el Teide, una escapada a otra isla o simplemente una imagen anunciando que comienzan nuestras vacaciones forman parte del uso cotidiano de las redes sociales.
Pero publicar nuestra ubicación constantemente también proporciona información sobre nosotros.
Si nuestros perfiles son públicos, no siempre sabemos quién puede verla.
No es necesario dejar de compartir fotografías. Podemos hacerlo con un poco más de criterio: revisar quién puede acceder a nuestras publicaciones, evitar mostrar documentos, tarjetas de embarque o reservas y valorar si realmente necesitamos publicar nuestra ubicación exacta en tiempo real.
Una fotografía seguirá siendo igual de buena unas horas después.
5. Recibir mensajes sobre reservas que parecen reales
“Su reserva ha sido cancelada.”
“Debe actualizar los datos de pago.”
“Confirme su alojamiento.”
“Existe un problema con su vuelo.”
Durante las vacaciones estamos esperando comunicaciones de hoteles, aerolíneas, empresas de alquiler, plataformas de reservas o actividades.
Eso hace que determinados mensajes fraudulentos puedan resultar especialmente creíbles.
Antes de pulsar un enlace recibido por SMS, correo electrónico o mensajería instantánea, conviene acceder directamente a la aplicación o página oficial donde realizamos la reserva.
Si realmente existe un problema, normalmente podremos comprobarlo
allí.
También debemos prestar atención a solicitudes inesperadas
de contraseñas, códigos de verificación o información bancaria.
Que un mensaje conozca nuestro nombre o mencione una empresa real no garantiza que sea legítimo.
6. Olvidarnos de proteger el propio dispositivo
Durante las vacaciones utilizamos más el teléfono fuera de casa.
Lo llevamos a playas, terrazas, aeropuertos, piscinas, eventos y excursiones. Y, en ocasiones, lo dejamos sobre una mesa o lo sacamos constantemente del bolso o del bolsillo.
Perder un teléfono ya supone un inconveniente. Perder un teléfono sin medidas de protección puede convertirse en un problema mucho mayor.
Antes de viajar es recomendable activar el bloqueo mediante PIN, contraseña o biometría; configurar las funciones que permiten localizar el dispositivo; mantener actualizado el sistema operativo y realizar una copia de seguridad de la información importante.
También resulta especialmente recomendable utilizar la verificación en dos pasos en nuestras cuentas principales.
Son medidas que apenas afectan al uso cotidiano y que pueden marcar una gran diferencia si perdemos el dispositivo o alguien intenta acceder a nuestras cuentas.
7. Bajar la guardia porque estamos de vacaciones
Este probablemente sea el riesgo que resume todos los anteriores.
En vacaciones cambiamos nuestras rutinas.
Tenemos prisa por llegar a un lugar, estamos buscando una dirección, queremos conectarnos rápidamente, necesitamos comprar una entrada o resolver una incidencia con una reserva.
Y precisamente en esos momentos tomamos decisiones digitales con menos atención.
La ciberseguridad cotidiana no requiere conocimientos técnicos avanzados. En muchas ocasiones consiste simplemente en detenernos unos segundos antes de actuar.
¿Reconozco esta página?
¿Esperaba recibir este mensaje?
¿Tiene sentido que me soliciten estos datos?
¿Puedo comprobar la información entrando directamente en la aplicación oficial?
¿Necesito realmente realizar esta operación utilizando una wifi pública?
Preguntas muy sencillas pueden evitar muchos incidentes.
Disfrutar de la tecnología también significa utilizarla con seguridad
Canarias recibe millones de desplazamientos turísticos y, al mismo tiempo, quienes vivimos en las islas aprovechamos el verano para movernos entre municipios, viajar entre islas o salir fuera del archipiélago.
Buena parte de esa movilidad se gestiona hoy digitalmente.
Billetes, alojamientos, mapas, pagos, reservas, comunicaciones y fotografías viajan con nosotros dentro del mismo dispositivo.
Por eso, la seguridad digital también forma parte de preparar unas vacaciones.
No necesitamos convertirnos en especialistas en ciberseguridad.
Necesitamos adquirir hábitos.
Actualizar nuestros dispositivos, proteger las cuentas, comprobar antes de pagar, evitar operaciones sensibles en redes públicas y pensar antes de facilitar información son pequeñas decisiones que pueden incorporarse fácilmente a nuestra rutina.
La competencia digital también consiste en esto: saber desenvolvernos en Internet con autonomía, confianza y seguridad.
Este verano, junto al protector solar, las llaves y la documentación, merece la pena llevar también una pequeña dosis de precaución digital.
No ocupa espacio en la maleta y puede ahorrarnos más de un disgusto.
Si te ha surgido alguna duda, escríbenos a info.conecten@tenerife.es

