Hay cifras que hablan por sí solas. Y hay otras que, aun siendo importantes, solo adquieren sentido cuando conocemos las historias que esconden detrás.
En junio de 2026, la subvención para formación en competencias digitales con fondos financiados por la Unión Europea - Next Generation - Plan de Recuperación - Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico - Gobierno de España, ha alcanzado un hito que, hace apenas un año, parecía difícil de imaginar: 2.641 personas formadas en competencias digitales en municipios rurales de Tenerife.
Pero este artículo no habla únicamente de un número.
Habla de personas.
De vecinas y vecinos que se acercaron por primera vez a un ordenador. De personas mayores que aprendieron a realizar trámites electrónicos. De quienes descubrieron cómo protegerse en Internet, utilizar herramientas digitales o comunicarse con la administración sin necesidad de desplazarse.
Habla también de quienes han recorrido kilómetros, abierto aulas, resuelto incidencias y acompañado a la ciudadanía en un proceso de aprendizaje que va mucho más allá de la tecnología.
Porque la transformación digital no trata únicamente de dispositivos o aplicaciones. Trata, sobre todo, de oportunidades.
Reducir la brecha digital, acercar oportunidades
La digitalización avanza a gran velocidad. Sin embargo, no todas las personas ni todos los territorios parten del mismo punto.
Las zonas rurales afrontan retos específicos relacionados con el acceso a servicios, la conectividad o el acompañamiento en el uso de herramientas digitales. Reducir estas desigualdades es una cuestión tecnológica, pero también social y territorial.
Con este objetivo nació la subvención para formación en competencias digitales con fondos financiados por la Unión Europea - Next Generation - Plan de Recuperación - Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico - Gobierno de España,, impulsado por el Cabildo Insular de Tenerife a través de la Red Insular de Centros de Competencias Digitales - Red ConecTen, con el propósito de acercar la capacitación digital a los municipios de menor población y favorecer la igualdad de oportunidades para toda la ciudadanía.
La meta era ambiciosa: formar a 2.640 personas en competencias digitales.
Hoy podemos afirmar con orgullo que ese objetivo no solo se ha alcanzado, sino que se ha superado.
2.641 personas han participado en acciones formativas desarrolladas en el territorio.
Una persona más.
Y, simbólicamente, esa persona representa todo aquello que da sentido a este Reto.
Llegar donde la ciudadanía está
Una de las principales enseñanzas que deja esta experienica es que la inclusión digital no se construye únicamente desde la tecnología.
Se construye desde la cercanía.
Durante estos meses hemos confirmado algo que quienes trabajamos sobre el terreno intuíamos desde hace tiempo: las campañas de comunicación son importantes, pero la verdadera transformación sucede cuando existe presencia en el territorio.
Las llamadas telefónicas, las visitas a entidades, el trabajo coordinado con ayuntamientos, asociaciones y agentes locales han demostrado ser fundamentales para acercar la formación a la ciudadanía.
Porque muchas veces la barrera no es la falta de interés.
Es la falta de confianza.
Y la confianza se construye mirando a las personas a los ojos, escuchando sus necesidades y acompañándolas en el proceso.
Mucho más que cursos
Detrás de cada acción formativa hay historias que difícilmente aparecerán en una estadística.
Personas que han obtenido por primera vez su certificado digital.
Usuarios que han aprendido a pedir una cita médica o consultar información administrativa.
Pequeños empresarios que han descubierto nuevas herramientas para su actividad.
Ciudadanos que, simplemente, han perdido el miedo a la tecnología.
La verdadera transformación digital no ocurre cuando alguien aprende a utilizar una aplicación.
Ocurre cuando esa persona gana autonomía.
Cuando siente que puede desenvolverse en un mundo cada vez más digital sin depender de terceros.
Ese es, probablemente, el mayor logro del proyecto.
El papel del Cabildo de Tenerife
Nada de esto habría sido posible sin la apuesta decidida del Cabildo Insular de Tenerife por acercar la capacitación digital a toda la isla.
La visión de impulsar una iniciativa con vocación territorial y social ha permitido llevar oportunidades de aprendizaje a municipios donde, históricamente, el acceso a este tipo de iniciativas era más limitado.
Invertir en competencias digitales es invertir en ciudadanía, empleabilidad, inclusión social y cohesión territorial.
Y la subvención para formación en competencias digitales con fondos financiados por la Unión Europea - Next Generation - Plan de Recuperación - Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico - Gobierno de España, ha demostrado que esta inversión genera un impacto real y medible en la vida de las personas.
Atlantis Technology: hacer posible el servicio
Como entidad adjudicataria del servicio, Atlantis Technology ha asumido el reto de convertir los objetivos del proyecto en actuaciones concretas sobre el territorio.
Pero más allá de la gestión técnica y operativa, el verdadero valor del proyecto ha residido en la capacidad de adaptación, aprendizaje y mejora continua que ha acompañado su desarrollo.
Porque los proyectos públicos de innovación no se construyen en laboratorios.
Se construyen en aulas, en reuniones con ayuntamientos, en llamadas telefónicas, en carreteras y en el trabajo diario de muchas personas comprometidas con el servicio público.
La subvención para formación en competencias digitales con fondos financiados por la Unión Europea - Next Generation - Plan de Recuperación - Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico - Gobierno de España ha sido, también, un proceso de aprendizaje organizativo que deja importantes lecciones para el futuro de la Red ConecTen.
El equipo humano detrás del proyecto
Detrás de las 2.641 personas formadas existe otro grupo de personas cuya labor rara vez aparece en los titulares.
Las técnicas de dinamización han sido el rostro más cercano del proyecto.
Han recorrido la isla, preparado aulas, atendido consultas, acompañado a usuarios y adaptado cada sesión a la realidad de quienes tenían delante.
Han gestionado imprevistos, desplazamientos y jornadas intensas con un objetivo común: que nadie se quede atrás en la transformación digital.
Junto a ellas, el trabajo de contenidos, coordinación, soporte técnico, comunicación y desarrollo ha permitido sostener una iniciativa compleja y de gran alcance territorial.
Los proyectos de esta naturaleza no se construyen desde individualidades.
Se construyen desde equipos.
Y si algo ha demostrado este reto es que la tecnología adquiere verdadero sentido cuando se pone al servicio de las personas.
Mirando al futuro
La finalización de esta subvención no supone un punto final. Supone el inicio de una nueva etapa.
Las necesidades digitales de la ciudadanía continúan evolucionando y la Red ConecTen seguirá trabajando para ofrecer nuevas oportunidades de aprendizaje, acompañamiento y acceso a la tecnología.
El camino recorrido durante estos meses deja una certeza: la inclusión digital no consiste únicamente en enseñar a utilizar herramientas.
Consiste en generar oportunidades.
En fortalecer comunidades.
En garantizar que el lugar donde una persona vive no determine sus posibilidades de participación en una sociedad cada vez más digital.
Hoy celebramos más de 2.641 personas formadas.
Pero, sobre todo, celebramos más de 2.641 historias de aprendizaje, confianza y transformación.
Porque cuando la digitalización tiene rostro humano, el impacto trasciende las estadísticas y se convierte en progreso para toda la sociedad.

